Se estima que las pilas tardan en biodegradarse más de 1.000 años.
De ahí la enorme importancia que tiene el gesto de reciclarlas correctamente.
Una pila contiene elementos altamente contaminantes como el mercurio, cromo, plomo, zinc, arsénico o cadmio, por lo que es muy nociva para el medio ambiente.
Una sola pila de mercurio puede contaminar hasta 6.000 litros de agua.
Si la reciclamos ayudaremos a mejorar la calidad del agua del planeta, reduciendo la contaminación y minimizando la emisión de elementos químicos.
Si no reciclamos de forma adecuada nuestras pilas, pueden descomponerse dañando los ecosistemas terrestres y estar contaminado durante al menos 500 años.
Existen diferentes formas de reciclar según el tipo de pila de la que se trate.
Lo que nunca hay que hacer es tirarlas a la basura convencional, ni tirarlas en el campo, en la calle o en la playa.
Tras depositarlas donde corresponden, son trasladadas con maquinaria especial a las plantas de tratamiento correspondiente.
El primer paso es clasificar los materiales, como indicábamos, cada tipo de pila posee un proceso de reciclaje específico.

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