Efectos nocivos a la salud
Las pilas provocan un grave daño a la salud si no tienen un tratamiento previo a su disposición final y que ésta sea segura. Ya que contienen elementos que al paso del tiempo afectan a la salud, generando enfermedades tales como cáncer, daño al cerebro, los riñones y, en caso de las embarazadas, puede ocasionar graves daños al feto, como por ejemplo retraso mental, en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones.
Además, puede ocasionar daños al sistema nervioso, edema pulmonar, bronquitis crónica, al ingerir alimentos o tomar agua que contengan este tipo de sustancias químicas.
Por ejemplo, el mercurio es un posible cancerígeno y es bio-acumulable. El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de peces.
El plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo y no se degrada. Cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere a partículas en el suelo y puede pasar a aguas subterráneas.
El litio es un neurotóxico y tóxico para el riñón. La intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo. Daña al sistema nervioso. El litio puede lixiviarse fácilmente a los mantos acuíferos.
El cadmio es una sustancia cancerígena que si se respira a altos niveles produce graves lesiones en los pulmones e ingerirlo produce daños a los riñones. En dosis altas, puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea. El cadmio entra al aire y al agua de fuentes como vertederos y derrames de desechos domésticos y se puede viajar largas distancias.
El níquel tiene efectos sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica y cáncer del pulmón y de los senos nasales. Se libera a la atmósfera por incineradores de basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo.
Sobre la base de esta información, es propicio construir un programa de educación ambiental para el manejo, la gestión y disposición final de pilas; evaluar los problemas y efectos de los componentes contaminantes y sus efectos para plantear las posibles soluciones de manejo y consumo; estructurar intervenciones educativas para la sustentabilidad, es decir, consumo deseable, manejo adecuado, y tratamiento y disposición final.

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